Obra que revela varias facetas: una mujer del pecho a la cadera, una pareja entrelazada, y en la vista posterior una madre cargando a su bebé. Un pensamiento bello, como el nombre de la pieza lo define.
Obra en recinto negro, ónix, mármol, cantera y tezontle. Piezas únicas inspiradas en la herencia náhuatl y el arte contemporáneo.
Obra que revela varias facetas: una mujer del pecho a la cadera, una pareja entrelazada, y en la vista posterior una madre cargando a su bebé. Un pensamiento bello, como el nombre de la pieza lo define.
Dos mujeres de rodillas, manos elevadas al cielo. Cráneos en la base y mariposas — pues según la filosofía náhuatl, las almas de los caídos en combate se transforman en mariposas.
Homenaje a la mujer que lucha y sale de su postración. Como la mariposa que se esfuerza por salir del capullo, esta pieza representa a una mujer que nace hacia un ser maravilloso y radiante.
Inspirada en el vocablo náhuatl ollin — movimiento — originado en el acto de la vida misma. Labrada en recinto negro, piedra volcánica de las faldas del Iztaccíhuatl.
Libros abiertos en ascenso que cambian de posición creando un efecto de alas en vuelo. En la cima, un ave emprende el vuelo: la única vía para superarnos es el aprendizaje.
Placa de recinto negro que abstrae el paso de ballet plié en estilo geometra. Técnica de perforación de la piedra, inspirada en el pintor "Gregoyos": la pieza puede apreciarse por ambas caras.
Mujer colibrí. La grácil forma del colibrí — inquieto, ágil, dinámico — comparada con la belleza de la mujer. Tallada por ambas caras, sin frente ni posterior.
Serpiente de cascabel en estilo modernista, erguida, mirando al infinito, dispuesta al ataque. Talla directa con herramienta electromehánica y brillado manual con lijas.
Pareja en abrazo apasionado estilo geometra. Acabados diferenciados: el hombre pulido en mate, su pareja brillada — para marcar la diferencia entre dos presencias únicas.
Inspirada en la filosofía náhuatl: Coatlicue con su cabeza y falda de serpientes; Tlaltecuhtli en el interior de la tapa. Ejecutada a cincel y martillo, técnica de talla directa.
Amor maternal hecho piedra. Formas que sugieren protección hacia un embrión en un nido que bien puede ser el vientre materno.
Un fuego que nace de un elemento orgánico aparentemente extinto y se transforma en ave: el ave fénix que nace de las cenizas para volar hacia nuevos horizontes.
Un remolino que se forma en el mar. En la analogía del hombre, esa pasión desenfrenada, ese torbellino que nos atrapa y del que no podemos escapar.
Formas orgánicas sin figura concreta, unidas para formar una composición surrealista que sugiere una flor. Puede colocarse en diversas posiciones sin perder valor estético.
La lava ardiente del volcán que incendia el material orgánico a su paso. Una pieza encontrada en la colina de Chimalhuacán, intervenida para insertar una figura de ónix que representa la flama.
Altar de cráneos en la cultura náhuatl. Cráneos y mariposas en colores negro y rojo — colores de la sabiduría en la filosofía náhuatl.
Hombre erguido, altivo. En sus pectorales, una pareja frente a frente; en el abdomen, crótalos; en la espalda, una mariposa — los guerreros náhuatl al morir se convierten en mariposas.
Cada pieza es única. Si tienes interés en adquirir una obra o encargar una pieza personalizada, estamos disponibles para conversar.
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