Una tradición de siglos en el labrado de la piedra volcánica, preservada y renovada en el corazón del Estado de México.
Chimalhuacán es un municipio del Estado de México, ubicado al oriente de la Ciudad de México, y fue identificado desde la época prehispánica como “Lugar donde están los poseedores de escudos”. Poblado que aún vive con la quimera de su paradisíaco pasado; disfrutando al compás de las notas de la música de carnaval; degustando platillos típicos como el ahuautle (hueva de mosco), el pato a la basura, sus ricas aceitunas y su mixmole.
Las rudas y a la vez sensibles manos de sus artesanos han dado forma a obras como el Monumento a la Revolución, el Hemiciclo a Juárez, el Monumento a la Patria en Yucatán, entre muchas otras bellas e históricas obras. Incontables son las remodelaciones de edificios coloniales y bellas residencias.
Su prestigio los ha llevado a realizar monumentales trabajos en diversos estados de la República Mexicana y en otros países, como es el caso de España, las Islas Fiji y recientemente en la ciudad de Leen Wood, California, E.U.A., en donde se exhibe una réplica del Calendario Azteca de 3.20 m de diámetro y 5 toneladas de peso.
Estos trabajadores del cincel y el martillo han desarrollado una habilidad extraordinaria en el manejo de estas herramientas rudimentarias. Muchos de los artesanos manejan con verdadera maestría el sistema de reproducción denominada “por puntos” y otras técnicas similares, esto les permite la elaboración de figuras zoomorfas, Fito morfas y geómetras de alta complejidad con un alto nivel de calidad. Esta es una de las razones por las cuales escultores de la talla de Pedro Coronel, Antonio Nava, Jorge Gutiérrez, Sebastián Zúñiga, Víctor Gutiérrez, Tiburcio Ortiz, entre muchos otros escultores de renombre nacional e internacional han requerido la colaboración de los artesanos de Chimalhuacán para la realización de sus obras.
Chimalhuacán, Edo. Méx.
Divulgar el trabajo artesanal de los canteros de Chimalhuacán, difundir la cultura del labrado y la escultura en piedra, y generar oportunidades de crecimiento y desarrollo económico para los artesanos y canteros de la región.
Ser referentes de la artesanía en piedra de Chimalhuacán, reconocidos por impulsar el talento local, preservar las tradiciones de labrado de piedra y convertir la cultura del municipio en un símbolo de identidad y orgullo nacional.
Chimalhuacán y su historia son el punto de partida de cada obra. Trabajamos desde la identidad, no a pesar de ella.
Las técnicas del cantero se transmiten de mano en mano. Honramos ese legado en cada golpe de cincel.
No producimos en serie. Cada escultura es única y recibe el tiempo que merece hasta alcanzar su forma definitiva.
Con el cliente, con el oficio y con la piedra. Sin atajos, sin promesas que no podamos cumplir.
Nuestro éxito tiene sentido si genera oportunidades para los artesanos y canteros de Chimalhuacán.
Buscamos nuevas formas de expresión sin abandonar las raíces. La tradición es el punto de partida, no el límite.
Cada persona detrás de Tetl Ollin trae una trayectoria única. Juntos formamos un taller donde el diálogo entre disciplinas enriquece cada proyecto.
Juan Pablo Buendía Arrieta, arquitecto egresado de la UNAM, ha desarrollado una destacada trayectoria como escultor y tallador de cantera. Su obra más emblemática es la réplica de la Piedra del Sol de 3.40 metros de diámetro, elaborada en 2006 para Lynwood, California, EE.UU. Obtuvo el segundo y tercer lugar en el Concurso de Lapidaria y Cantera de Chimalhuacán (2002 y 2003), y llevó su trabajo a una exposición en La Habana, Cuba, en 2011. Complementó esta labor artística como Director de Cultura de Chimalhuacán y fundador de "Tetl Ollin".
Nicanor Néquiz Néquiz es un maestro cantero y escultor mexicano especializado en la talla de piedra caliza y mármól, con sólida formación en técnicas tradicionales de restauración patrimonial. Su trayectoria trascendió fronteras al ser invitado, junto con la maestra Maria Buendía, a formar parte del cuerpo docente de la Escuela Taller de Intramuros, en Manila, Filipinas. Ahí transmitió su oficio a nuevas generaciones de artesanos filipinos, como Shiela Soliveres y Michael Cabrera, enseñándoles a restaurar piezas históricas y crear esculturas en piedra. Su labor representa un puente cultural entre la cantería mexicana y la conservación del patrimonio filipino.
Cada proyecto es una conversación entre la piedra, el artesano y quien encarga la obra. Cuéntanos qué tienes en mente.
Contactar ahora